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Escuela Música
Edición digital de la Escuela Música del padre Fr. Pablo Nassarre
CAPÍTULO VI
EN QUE SE DICE QUÉ SEA SONIDO instrumental, de su formación y divisiones.
Habiendo dividido la música en tres partes en el capítulo 3, que es mundana, humana e instrumental, y habiendo tratado en los dos capítulos antecedentes de la mundana y humana, lo que basta para la inteligencia de su división, es forzoso el dar ya principio a la música instrumental, por ser el principal intento de esta obra decir en ella todo lo que alcanzare conducir a su más clara inteligencia. Y siguiendo la doctrina del Filósofo (como principio asentado en cualquiera materia) se debe comenzar a explicar por su esencia, y siendo la de la música el sonido armónico, daré principio por su definición. Que según Aristóteles es el sonido una cualidad que se deduce de la potencia del percuciente y el percuso. Boecio dice que es una percusión del aire sensible. Amomio dice que el sonido es un herir del aire que se siente por el oído. Según estas disiciones (sic), hallo diversidad de sonidos, y así digo: se diviede en perfecto e imperfecto, en actual y potencial, y en simple y compuesto. Sonido perfecto [18] es aquel en que hay semejanza del grave al agudo, el cual sólo se puede llamar sonido armónico, pues ningún otro engendra perfecta armonía, y dije que es el que tiene semejanza del grave al agudo queriendo decir en esto que es potencial para formar consonancia, la que se forma de sonido grave a sonido agudo. Sonido imperfecto es aquel que no tiene semejanza con otro, esto es, que no es potencial, como el sonido del trueno, el de un tiro o el que se forma hiriendo con la mano en una piedra, etc. Que aunque éstos, según la disición (sic) del Filósofo, son sonidos, pues dice ser una cualidad que se deduce del medio de la potencia del percuciente y del percuso, pero tienen la imperfección de no ser aptos para formar consonancia. La otra división que he hecho arriba del sonido de actual o formal y potencial.
Digo que actual o formal es aquél que se oye actualmente, causado por la virtud armónica del aire que lo lleva al oído, como dice Paulo Beneto en su Filosofía natural . El sonido es objeto de la potencia auditiva, y más claramente lo expresa Alberto Magno diciendo que el sonido es un movimiento del aire continuo hasta el oído. Potencial es la virtud que se halla de poderse formar en el cuerpo herido como en la cuerda, metal, etc. Divídese también el sonido en simple y compuesto. Simple es cuando es un sonido solo el que se oye en un mismo grado o proporción, ora sea grave, ora sea agudo, aunque sea continuado como el de una campana u otro semejante, que aunque haya distinción en cuanto al número, no la hay en cuanto a la proporción. Compuesto es cuando hay diversidad de sonidos, unos graves, otros agudos, procediendo unos de otros proporcionalmente como es el canto Eclesiástico o canto llano, o todo lo que canta sola una voz. Llámole compuesto porque consta de diversas proporciones que se hallan de sonido a sonido, que aunque en cuanto en número o cantidad son diversos, en cualidad es sólo uno. Y a la duda que puede ocurrir de si cantando dos, tres o más voces una misma cosa, como sucede en el canto llano, de si son también sonidos como voces cantan, o si es uno solo, respondo que es solo uno, aunque sean muchos los individuos, porque todos son de una misma cualidad y improporcionable en cuanto a sonido, por caer en proporción equa o igual. Y así el número de voces aumenta la armonía, pero no hace el sonido distinto, pues como ya en otra parte dije, así como la unidad no hace número por sí sola, así el sonido por sí solo no engendra proporción alguna, la cual es necesario haya para la distinción. A este modo de cantar dos, tres o más voces por unos mesmos sonidos, llaman unos autores unísonamente y otros proschorda, que en nuestro idioma es lo mismo que por la misma cuerda, y Cerone dice en el capítulo 56 de su segundo libro que el unisonus, la consonancia equa o igual, proschorda y distongo, es una misma cosa, que es cantar muchos unisonalmente. Y el sonar dos cuerdas de uno o de dos instrumentos distintos en unisonus, le llaman los escritores sympathiar, esto es, por dar a entender nace la virtud simpática de la proporción igual, que es la que hay de uni sonus a uni sonus, como más largamente diré cuando trate de los [19] efectos de la música. A más de las divisiones dichas, aún se divide el sonido en natural y artificial. Natural es el que hacen los cielos y todo viviente, como el hombre cuando canta, y los animales terrestres y las aves. Artificial es aquél que el hombre con su industria o arte imita al natural con los instrumentos músicos.
En éstos se halla formar el sonido de cuatro modos, en unos por restricción de aire, como es en trompetas y cornetas, que entra el aire violento, con fuerza, y esta misma violencia lo hace resonar en el cóncavo. En las flautas forma el sonido hiriendo el aire en la lengua y dividiéndose la mitad por el cóncavo y la otra mitad por afuera, y la formación de la voz perfecta u sonido consiste en la división igual del aire, pues si mayor porción de él fuere la que se encaminare por el cóncavo que por afuera, o al contrario, no será fijo el tono del sonido. Y éste es el motivo o causa porque en las flautas los órganos muchas veces se oye el sonido octava arriba y otras en quinta, aunque el caño esté en su debida proporción, pues es circunstancia el que el aire se proporcione, dividiéndolo con igualdad el puesto donde yere, encaminándose tanta porción por afuera como por dentro del cóncavo. Y para que esto se halle en su debida proporción, se requiere que el labio de la lengua esté línea recta, de donde recibe el aire e igual, porque si de un lado no estuviere recto y de otro sí, no dividirá el aire con igualdad y no se formará bien el sonido. También es necesario el que no entre con violencia, porque cuanto más violento, entra mayor cantidad, y si ésta excede a la que puede entrar por el cóncavo, ha de ser más la que vaya por afuera y no se podrá regular para que sea la división igual. Y en este caso importa que los artífices estén advertidos en no dar más aire que lo que puede llevar la flauta. Hablo principalmente de los fabricantes de órganos, que es donde se ve más practicado lo dicho. El tercer modo de formarse los sonidos en los instrumentos artificiales se ve en los bajones, chirimías, y en los registros que se llaman de lengua en los órganos.
Fórmase en los bajones el sonido en la caña, la que se llama así por ser ésta su materia. Ésta se hace de dos cuerpos, unidos hasta poco menos de la mitad, y por la porción que queda sin unir entra el aire. Y como son débiles los dichos cuerpos, y ligeros, se mueven por aquella desunión con la fuerza del aire. Y así como trémulos se dan uno con otro, de donde resulta el sonido, y se acrecienta su armonía en el cóncavo del instrumento, que es adonde pasa el aire de la caña. Lo mismo sucede con las chirimías, y cualesquiere otros semejantes. En los órganos es lo mismo en aquellos registros que llaman de lengua, por componerse donde se forma el sonido de dos cuerpos, el uno con cóncavo y el otro sin él. El del cóncavo es su forma de media caña, al cual llaman canal ordinariamente, y su materia es lo más común de metal, aunque también puede ser de madera. El segundo cuerpo es muy débil, y también de metal, el cual cubre el cóncavo, y por el un extremo está unido al cuerpo del caño. Y como la otra parte queda desunida, que es por donde entra el aire, mueve con la violencia el cuerpo que está sobre el cóncavo de [20] la canal golpeándose, cuyo efecto es la resultancia del sonido que se aumenta su armonía en el cóncavo mayor de la flauta o caño a que están unidos en el extremo inferior de él los dos cuerpos dichos entre los cuales se forma el sonido. No digo más en este lugar de esta materia porque la he de tratar más a propósito en otra parte. El cuarto modo de formarse el sonido es en los instrumentos de cuerda, pues herida ésta mueve, y con su movimiento mueve al aire, y el aire movido la yere a ella, de donde se forma el sonido mediante esta percusión.
En el sonido armónico hállanse también dos diferencias, la una es que después de formado dicho sonido, queda reflexión, y en la otra no. Esto se verifica con la experiencia, pues cuando el sonido es formado, siendo el cuerpo sonoro cuerda, queda resonancia o reflexión, pero cuando es formado el sonido con flauta, u otro instrumento orgánico o flatulento, no queda resonancia.
Dice el doctor Tosca que todo cuerpo sonoro es trémulo, y aunque no niego la proposición, digo que la causa de la formación del sonido es diferente en unos cuerpos sonoros que en otros, y como es diferente la causa, produce diferentes efectos. Cuando el cuerpo sonoro es cuerda, se forma el sonido al herirla, porque conmueve el aire de su circunferencia con el movimiento, y como dice el mismo Tosca, las vibraciones del aire hacen trémulo al cuerpo sonoro hasta que se quieta y sosiega el aire, y estas vibraciones son la causa de la resonancia o reflexión del sonido. Pero en las flautas o otros instrumentos orgánicos, es la causa de la formación del sonido el entrar el aire con violencia en el cóncavo del cuerpo sonoro (que es el instrumento) y como entra el aire impele al que está en el cóncavo, y mientras dura el sonido, es trémulo el cuerpo sonoro, pero en cesando, cesa el efecto, porque no hace vibraciones el aire, como cuando e yere la cuerda. También podrán decir que el sonido de la campana tiene reflexión y se forma su sonido en el cóncavo, como en los instrumentos orgánicos, pero respondo que, aunque se forma en el cóncavo, así en los instrumentos orgánicos como en la campana, es con la diferencia que la lengua de la campana mueve el aire que está dentro del cóncavo al tiempo que yere y le hace hacer vibraciones, prosiguiendo aquel herir blandamente en el cuerpo sonoro y éste es el efecto que produce el herir de la lengua (que es la resonancia), y por eso es el cuerpo trémulo, después de la formación del sonido. Pero en los instrumentos orgánicos no hay percusión, sino es que el aire entra con violencia en el cóncavo y impele al que está en él, y en cesando la formación del sonido, no hay resonancia, porque cesa la causa de ella. También advierto que en los instrumentos orgánicos, tanto cuanto con más violencia entra el aire, tanto mayor es el sonido, por impeler al aire que está en el cóncavo con más violencia, y no sólo es mayor el sonido, sino es que lo altera, lo que no sucede en los otros cuerpos sonoros, porque si una cuerda es herida con más violencia de lo necesario, aunque es mayor, no altera al sonido, pero es más larga la resonancia o reflexión. El modo de alterar el sonido en los instrumentos orgánicos lo dije ya arriba. En [21] los instrumentos de cuerda no sólo es trémulo el cuerpo sonoro, sino es que también la madera de que se compone el cóncavo, y porque de esta materia he de tratar más adelante, no diré más en este lugar.